?>
“Hay en Casas de Ves la creencia de que la concepción se verifica mejor en los tiempos de sequedad que en los muy lluviosos. Se tiene por cierto que comiendo cebolla en gran cantidad se consigue la fecundidad en la mujer, siempre que la cópula con el varón sea después de nueve días de abstención de los placeres del matrimonio y dedicados ambos esposos a hacer una novena a San Antonio”. “Se cree que la mujer embarazada que lleva el vientre muy elevado y terminado en punta, así como la que siente la criatura en el lado derecho, dará a luz un varón, y la que tiene el vientre plano o siente la criatura en el lado izquierdo tiene mucho paño en la cara, dará a luz una hembra. Se considera maléfica la influencia de los años bisiestos, meses de febrero y octubre, horas de las doce y media de la noche a dos de la madrugada y cuando la luna se halla, como aquí dicen, perdida, que es el último día del cuarto menguante al primero de luna nueva, y, se anuncia que los nacidos bajo estas influencias serán desgraciados o criminales.
Hay igualmente la creencia que los engendrados en noches o días de grandes tormentas o accidentes atmosféricos nacen sujetos a accidentes epilépticos. Se cree, y aun se creía más antiguamente, que en los sábados y martes a las doce de la noche las brujas celebran juntas los aquelarres, reuniéndose en el sitio llamado Collado del Colmenar, y que el que en tales momentos nace o es engendrado, nace bizco o es muy desgraciado. A este propósito hay un cantar que dice, refiriéndose a las brujas de este pueblo y las de la Balsa y La Pared: “Eres de la Balsa dos en la Pared y la Capitanilla de Casas de Ves”. Cuenta la persona que suministra la noticia, que siendo él pequeño existía en este pueblo un pobre anciano mendigo, a quien los años y la miseria habían afectado, que dicen que se volvía lobo, y al cual hubo ocasiones en que lo apedrearon y las mujeres en cinta huían de encontrarse con él. Se llamaba Benito Jacena”. También se mencionan los antojos típicos de las embarazadas que se refieren a comer algún alimento y de no cumplirse se corre el peligro de un nacimiento con manchas.
Muy extendida era la creencia del “mal de ojo” a las embarazadas y sus criaturas, que solían curárselo las mujeres con problemas de reproducción o viejas o vecinos de pueblos vecinos. Los remedios más usuales eran: llevar una nuez en el bolsillo, una bolsa de sal, rabo de lagartija y sobre todo la manipulación del agua con el .. aceite y determinados rezos que solo conocen unas pocas personas a las que siempre se recurren.
El rito de la muerte se inicia cuando el enfermo entra en agonía y las respuestas nos dicen: “La estancia se llena de curiosos que mas bien son estorbo que ayuda. Antes daban 14 campanadas de agonía; hoy se ha quitado esa costumbre. Dan 2 campanadas para la extremaunción”. “Doblan las campanas con 3 toques si es hombre el muerto y con 2 si es mujer; al contrario del anuncio de los bautizos, que dan 4 campanadas si es niña y 3 si es niño”. “El cadáver va descubierto; con una mano, la derecha, sobre el pecho, y el brazo izquierdo tendido. Antes iba con las manos cruzadas sobre el pecho y enlazadas con un rosario. Si es soltera, lleva una palma con muchas flores y cintas”. “Ya cerca del cementerio suelen salir algunos enfermos de tumores fríos o escrófulas* y parando el féretro cogen la mano del cadáver, y con ella se refriegan varias veces el miembro enfermo, creyendo que esto es un remedio para su dolencia”. Espero que estas curiosas noticias sobre matrimonio, nacimiento y muerte, nos ayuden a conocer mejor las costumbres y creencias de nuestros paisanos al inicio del siglo XX. * Escrófula o tumor frío: Enfermedad degenerativa de los ganglios linfáticos, especialmente del cuello.
Documentos manuscritos en Casas de Ves, año 1901. Francisco Moreno Villena