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ECHAR LA CUARESMA
La Cuaresma es un período litúrgico de cuarenta días que precede a la celebración de la Pascua en el cristianismo. Este tiempo se caracteriza por la preparación espiritual, el ayuno y la penitencia, simbolizando la purificación del corazón y la renovación espiritual. La Cuaresma comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo, y es un momento para reflexionar sobre los sacrificios de Cristo y prepararse para la Resurrección.Fuente: Google -Catholic.net
Hasta los años sesenta del siglo XX perduró una antiquísima costumbre que consistía en que el día que terminaba el período cuaresmal, es decir, el Domingo de Ramos, los monaguillos revestidos con sus sotanas y roquetes, llevando el acetre lleno de agua bendita y un hisopo, recorrían las calles del pueblo, entrando en las casas y rociando paredes y suelos la bendecían con esta agua al tiempo que decían: “Cuaresma fuera”. "Con este ritual, heredado de siglos anteriores, se trataba no solo de bendecir la vivienda al iniciar un nuevo tiempo litúrgico, sino también de conjurar, alejar y amparar de algún acontecimiento que habitara en ella."
El matrimonio entre viudos, viuda y soltero o viceversa, era motivo de expectación, jolgorio, burla y “cachondeo” en los pueblos de la España rural y, cómo no, en Casas de Ves alrededor de los años 50. La cuadrilla de jóvenes y juerguistas trataban de enterarse del día y hora de estas bodas (que solían hacerse en secreto a altas horas de la noche); esperaban a los novios a la salida de la iglesia y armados con latas, cencerros, caracoles, calderos viejos, etc., cantaban canciones y coplas de carácter erótico-festivo, dedicadas a los recién casados. La cencerrada continuaba bajo la ventana o balcón de la habitación de la nueva pareja y cuanto más tiempo pasaba, más se insistía en el ruido y las chirigotas, hasta que el recién casado convidaba a una o varias rondas de vino o licores, o les diera algún dinero para que lo hiciesen ellos.
Una de las cosas que más ha cambiado en los últimos años ha sido, sin lugar a duda, la valoración, reglas y normas de las relaciones amorosas entre chicos y chicas. En los años 50 del siglo XX, las efusiones amorosas de las parejas no se manifestaban en público e incluso, si así lo hacían, estaban penadas con multas por “atentado a la moral pública”. También se tenía mucho en cuenta el “qué dirán”, y se temían los comentarios de “mira lo que hacía la fulanita”, y otras habladurías, tan frecuentes en los pueblos. Por todo eso, en esos años existía el personaje de la llamada “carabina” o “cestera”, mujer que después de cenar, y para evitar la tentación y refrenar el ardor juvenil, tenía que acompañar a los novios cuando iban al baile, cine y otra celebración nocturna, hasta dejar a la novia en su casa. Las había muy severas, sobre todo las viejas, que no quitaban la vista de encima y otras más comprensivas que hacían la “vista gorda” ante los intentos de “manoseo” y caricias de los enamorados.

Bula «In apostolici muneris» del Papa Pio XII por la cual crea la Diócesis de Sonsón el 18 de marzo de 1957, exhibida en el Museo de Arte Religioso de Sonsón.
La bula son documentos papales en los que la Iglesia ha conformado privilegios económicos y espirituales. Empezaron a emitirse a mediados del siglo XI, siendo la más famosa la de la Santa Cruzada, destinada a sufragar los gastos de reconquista de los Santos Lugares. A través de los tiempos sus fines fueron cambiando según las necesidades de la Iglesia, acabando por ser empleadas para gastos destinados la beneficencia pública y al culto. En la década de 1950, la que se vendía en la Iglesia del pueblo era la llamada “Bula de la carne”, que reducía la obligación de ayunar y abstenerse comer carne durante los cuarenta días de Cuaresma, es decir, desde el Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Ramos, a solamente los viernes, el expresado miércoles y el Viernes Santo, a aquellos que la adquirían. Esta costumbre desapareció definitivamente en el año de 1966.