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Cuando en el año 1901 llega la electricidad a nuestro pueblo procedente del Salto de la Terrera en el río Cabriel y término de Casas Ibáñez y luego de la central hidroeléctrica de D. Benito en el río Júcar y en nuestro término, se piensa, al igual que están haciendo en otras poblaciones, en subir las aguas potables del Pozo Bueno al pueblo y así en el año 1922, siendo alcalde Juan Serrano González, se encarga al ingeniero D. Manuel Carrera la realización de un proyecto para la instalación de motores que permitan la subida y almacenamiento del agua en un depósito con capacidad de 100.000 litros, la construcción de una fuente pública en la Plaza del Ayuntamiento dotada de cuatro grifos, y un doble pilón a dos alturas, para que pudieran abrevar las caballerías, adosado a la pared oeste de la Casa del Cura (hoy de la Cooperativa). El proyecto se llevó a cabo en el año 1926 con un coste de 36.458,33 pts. y la consiguiente alegría de los vecinos, sobre todo de las mujeres, al no tener que bajar, y aún peor subir, cargadas con pesados cántaros, botijos, cubos, etc., de los pozos que abastecían al municipio: Pozo Calzones, Pozo Bueno, Fuente del Lavadero y Depósito Viejo tanto con los congelados fríos del invierno como con los agotadores calores del verano.
Esta subida de aguas al pueblo trajo consigo una enorme comodidad pero el caudal siguió siendo el mismo, con el agravante de que con una clara mejora en el transporte aumentó el consumo, y el problema de la escasez se acentuó. Y así, con este panorama, transcurrieron los años 20, 30 y 40, fluctuando entre años con un abastecimiento normal que coincidía con aquellos de abundantes lluvias y otros de escasez cuando éstas habían sido escasas.
En el año 1947 parece que la situación ha mejorado, pues en la memoria que redacta el Ayuntamiento para el Gobernador Civil dice: "que gracias a los sondeos realizados por el ingeniero D. Paulino Cuervas (consistieron en dar mayor profundidad al Pozo Bueno) este problema (el del agua), se ha resuelto felizmente habiéndose mejorado considerablemente la calidad del agua y existiendo más de la necesaria".
Poco dura la alegría de esta afirmación y así en el año 1950 la situación se agrava y la memoria dice: "que debido a las sequías, el abastecimiento no ha sido normal por bajar el nivel del pozo y se raciona el agua con arreglo al número de familiares". En el 1951 no hay restricciones, pero estas vuelven en el 1952 con nuevos racionamientos y se realiza una petición formal a la Diputación, Gobierno Civil y Ministerios para resolver el problema tan angustioso que padece el pueblo, problema que se agrava año tras año hasta llegar el año 56 a la dramática situación de tener que racionar a 2 litros de agua por persona en invierno y ¡¡1 litro en verano!!.
Se busca desesperadamente soluciones que resuelvan definitivamente el problema y se piensa que esta se encuentra en traer las aguas de la fuente del Tío Marcelo. Este gran nacimiento, con un caudal medio de 40 litros por segundo, situado junto al río Júcar, en su margen derecha, junto a la central hidroeléctrica del Tranco del Lobo, a través de la cual tiene su acceso, y en la que antiguamente había un lavadero, podía acabar definitivamente el problema. Para hacer más fuerza se implica al ayuntamiento de Villa de Ves, que también tiene problemas de abastecimiento y ambos pueblos piden conjuntamente la realización del proyecto una y otra vez a todos los organismos oficiales, insistiendo de todas las maneras a lo largo de los años 1954 al 1958 en que se abandona esta solución por los inconvenientes técnicos para esa época y la escasez presupuestaria para tan caro proyecto tanto de los ayuntamientos como de la Administración Provincial y Nacional. (La traída de aguas de la fuente del Tío Marcelo supondría traspasar el río, salvar un desnivel de unos 300 metros y el tendido de unos 14 Km. de tubería hasta el pueblo y la Villa). Así continuó el panorama de los cupones o “vales” de racionamiento que se recogían en el ayuntamiento y que daban derecho a un cántaro de agua; a las largas colas de garrafas, botijos, botijas, cántaros y toda clase de cacharros que empezaban a formarse ya la noche anterior; a las peleas dialécticas que se organizaban porque decían que le habían cambiado de sitio su cacharro y lo habían puesto detrás; a la ruptura de algún cántaro, etc., y a la espera de que llegara su turno para llenar, para oír algunas veces que ‘por hoy se había acabado el agua del depósito’.
El problema parece que se había resuelto en el año 1963 cuando un sondeo realizado en la Cañada alumbra un caudal de 4 l. por segundo, pero por desgracia el agua no es potable debido a su dureza. No obstante, se realizaron las obras necesarias para llevarlas al pueblo, tras pasar y mezclarlas con las del Pozo Bueno, y así se hizo el tendido de tuberías por las calles y las acometidas a las viviendas, que por primera vez en la historia supieron lo que era salir agua de un grifo, aunque no valiese para beber y cocinar, como recordaba, año tras año, la Jefatura Provincial de Sanidad por su gran contenido en cal, magnesio, cloro y dureza en general.
Y por fin en el año 1972, tras un profundo sondeo en el paraje “El Altillo” se localizó un acuífero que proporciona un caudal de 12 l. por segundo y de un agua excelente que se engancha a la red el 11 de Diciembre, aunque la inauguración oficial se hiciese el 17 de Febrero del 1973. Con ello había acabado en Casas de Ves el histórico PROBLEMA DEL AGUA.